Editorial Vol 1, Nº 1, Diciembre de 2002

  

El trauma psicológico forma parte de nuestras vidas cotidianas: desde el momento mismo del nacimiento, los seres humanos estamos sometidos a una serie de situaciones que, de una manera u otra, dejan huella en nosotros. La variedad de situaciones traumáticas que debemos atravesar a lo largo de nuestras vidas es prácticamente inabarcable: desde aquellas puntuales, únicas, a aquellas repetidas o prolongadas a lo largo de años; desde las naturales, a las provocadas por otros seres humanos; desde las accidentales a las intencionales; individuales, colectivas o masivas; sufridas en carne propia, o por nuestros semejantes, el microtrauma cotidiano que se acumula día a día..... Quizás esta misma omnipresencia haya hecho que la figura se convirtiera en fondo, y durante mucho tiempo se las considerara como algo normal por parte de ciertos sectores profesionales, que no requiriera especial atención.

Esta tendencia se ha ido revirtiendo en los últimos veinte años. Movimientos sociales de apoyo a víctimas de la violencia han motorizado el conocimiento de la naturaleza de la respuesta traumática, y avanzado considerablemente en los tratamientos aplicados. Charles Figley uno de los pioneros, define el campo como “la investigación y la aplicación del conocimiento acerca de las consecuencias a corto y largo plazo de los eventos altamente estresantes, y los factores que afectan esas consecuencias”. En los países centrales (principalmente Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia, Holanda, etc.) se invierten enormes energías (y dinero) en estos temas.

Esta no ha sido la realidad de los países de habla hispana. Probablemente porque la mayoría de los países latinoamericanos han estado sujetos a una serie de vaivenes políticos en el que breves gobiernos democráticos fueron alternándose con dictaduras militares sangrientas, la atención estuvo centrada en la supervivencia más que en el estudio de las situaciones vividas. Sin embargo, hace ya algunos años que el grueso de nuestros países, aún con vaivenes e inestabilidades, se mantiene dentro del campo de la democracia. Esto ha permitido el desarrollo de sectores profesionales del campo de la salud mental, que han volcado su interés a esta vieja y a la vez nueva área del conocimiento y la intervención.

Los profesionales de habla hispana contamos con una enorme fuente potencial de conocimientos. Nuestra historia inmediata nos proporciona el material necesario para el estudio así como para su aplicación práctica. Pero ocurre que nos encontramos con que esta disciplina todavía no cuenta con el suficiente reconocimiento del campo profesional.

La edición de la Revista de Psicotrauma (para Iberoamérica), por ser la primera publicación de habla hispana con referato sobre trauma en todo el mundo, es en sí mismo, un proyecto ambicioso: ocupar ese espacio vacante que ayude a delinear el ámbito de nuestra actividad específica, que se convierta en un medio de vincular y potenciar tantos esfuerzos muchas veces inconexos, permitiendo de esta manera compartir ideas, promover el conocimiento de las experiencias en curso. Consideramos también importante la posibilidad de brindar a nuestros colegas la traducción de originales en lengua extranjera que les permitan estar actualizados con los últimos avances científicos internacionales.

Contamos para todo ello con importantes apoyos: de la ISTSS (International Society for Traumatic Stress Studies) la organización profesional más importante a nivel mundial en el campo del trauma psicológico, de la SAPsi (Sociedad Argentina de Psicotrauma) que recientemente se ha convertido en la primer afiliada de habla hispana a la ISTSS, el SAME (Sistema de Atención Médica de Emergencia de la Ciudad de Buenos Aires), la WPA (World Psychiatric Association) y de muchos de los más reconocidos colegas de diferentes países, que colaborarán con nosotros desde los comités asesores Nacional e Internacional. Aunque, sin duda, el más valioso, el único imprescindible, será el de todos aquellos que encuentren en las páginas de Revista de Psicotrauma un foro donde publicar sus experiencias e ideas, una fuente de consulta y conocimiento, un referente de la práctica cotidiana.

En esta primera edición, ofrecemos primeramente un artículo de Bessel van der Kolk, una de las máximas autoridades en el tema, en el que no sólo resume el estado actual del conocimiento sobre el trauma psicológico, sino que también aporta datos recientes sobre investigaciones y propone los lineamientos de lo que posiblemente sea uno de los nuevos diagnósticos en el próximo DSM V. El artículo de Daniel Mosca y Mónica Banchero, que formula una hipótesis acerca de la relación entre patologías, entre ellas el estrés postraumático, que comparten un perfil neurobiológico y una modalidad de acción y desarrollo.  El artículo de Rubén Basili e Isabel S de Basili expone un acercamiento metapsicológico al estudio psicoanalítico del trauma psíquico y la memoria traumática. Por último, como para entender el presente es necesario conocer el pasado, el artículo de Eduardo H. Cazabat, que resume el recorrido del concepto del trauma psicológico a lo largo de los últimos 150 años.

Esperamos que la comunicación entre ustedes y nosotros sea fluida y fructífera.

Hasta el próximo número

Daniel L. Mosca, Director
Eduardo H. Cazabat, Director Asociado