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El Comité Ejecutivo de
la Asociación Mundial de Psiquiatría, expresa su profunda preocupación, en
vistas de la posibilidad de una guerra contra el pueblo de Irak. Las
consecuencias humanitarias, así como también de salud que acarrearía esa
guerra, no deben ser subestimados, respecto de su efecto devastador sobre
la población de la región, sobre las relaciones internacionales y sobre
las perspectivas de un futuro pacífico
para nuestro planeta. Como psiquiatras estamos comprometidos con el
bienestar mental de todos los pueblos
del mundo, sin discriminación de raza, religión, color de piel o género.
La gravedad de una guerra en la
región, que tendría enormes y trágicas consecuencias para la vida, la
salud y la seguridad de todos los
involucrados, localmente y en todo el mundo, debería ser tenida en cuenta.
Un informe de las Naciones Unidas, fechado el 10 de diciembre de 2002, en
relación con los probables
escenarios humanitarios que seguirían a una guerra contra el Irak, indica
que habría destrucción masiva
de la infraestructura:
“Los daños a la red
eléctrica, redundarían en disminución de la capacidad de todos los
sectores,
particularmente los relativos a la provisión de agua potable,
sanitarios, y de salud en
general. Emergencias médicas y víctimas directas o indirectas, se
estiman en cientos de miles;
la población vulnerable, está estimada en 5.210.000, incluyendo la
mayoría de las embarazadas,
madres y niños lactantes. Puede preverse que los grupos de riesgo que
necesitarán programas
de rehabilitación, incluirán miles de personas necesitadas de
institucionalización, incluyendo
niños huérfanos, los minusválidos severos, los menores arrestados, los
viejos, los
menores abandonados, y dos (2) millones de refugiados, nómades internos,
la mayoría de los
cuales (nuevamente) serían las mujeres, los niños, los viejos y los
discapacitados. Traumas de
guerra y desarraigo, serán sólo algunos pocos de los sucesos vitales que
los esperan a los
ciudadanos de un país con 26.500.000 habitantes.”
La asistencia en salud
mental, a través de instituciones estatales, probablemente dejará lugar a
otros servicios que sean considerados de mayor prioridad vital. El Comité
Ejecutivo de la Asociación Mundial
de Psiquiatría hace un urgente llamado a todas sus sociedades miembros,
para que realicen sus mayores
esfuerzos y contactos a fin de prevenir la guerra y resolver el conflicto
en forma pacífica, bajo el liderazgo de las Naciones Unidas y sus
estructuras competentes.
Enfrentar las necesidades en salud de los grupos más vulnerables de todo
el mundo, ya es, de por sí, un
desafío enorme. Nuestra misión, ya es difícil. Debemos hacer todo lo
posible para prevenir este trauma
personal y psicológico, tanto a nivel regional, como mundial. |