Editorial Vol 3, Nº 1, Marzo de 2004

  

Pocos días han transcurrido desde le atentado del 11 de Marzo en Madrid, con su secuela de muerte, destrucción y terror, alimentando una vez más la espiral de violencia, sembrando el desánimo, la angustia, la impotencia y el temor en amplios sectores de la población del planeta. La solución está cada vez más lejos, la paz cada vez más improbable.  

Enormes cantidades de recursos humanos y materiales se destinaron al estudio de las secuelas de este tipo de eventos y a su prevención, especialmente luego del atentado a las Torres Gemelas. Sin embargo, aunque menos espectacular, otras formas de violencia, muchas veces más solapada, más oculta, y hasta en muchos casos más tolerada, ejercida sobre los sectores más débiles de la sociedad es frecuentemente pasada por alto en los medios tanto masivos como profesionales. Nos referimos a la violencia cotidiana principalmente ejercida sobre mujeres y niños, bajo diversas formas, como el abuso emocional, físico y sexual, del que son víctimas una cantidad insospechada de personas. Las víctimas de un ataque terrorista son relativamente fáciles de cuantificar. Las víctimas del abuso, muchas veces ni ellas mismas lo saben, por lo que las estadísticas deben ser tomadas como provisionales. 

La traumatización llevada a cabo repetidamente por largos períodos, suele provocar secuelas perdurables, que afectan cotidianamente a sus sobrevivientes. Una de las consecuencias más serias, y a la vez menos conocida son los trastornos disociativos. Ignorados durante la mayor parte del siglo XX, en los últimos años han vuelto a concitar la atención de la comunidad profesional. Aquellos casos de múltiples personalidades, confinados durante muchos años a la pantalla de cine y a la literatura fantástica, han retornado al ámbito del estudio científico y de los consultorios. La disociación es un concepto central en la comprensión de los trastornos de origen traumático (incluyendo algunos de los trastornos denominados somatoformes), 

Es por este motivo que nos complace especialmente que el primer número temático de Revista de Psicotrauma para Iberoamérica este dedicado al tema de la Disociación. 

Etzel Cardeña, quien es el autor principal de la revisión sobre Trastornos Disociativos para el DSM-IV  y de los lineamientos para el uso de técnicas hipnóticas para los trastornos postraumáticos (y que próximamente dictará un curso en Buenos Aires sobre estos temas) despliega en su artículo “Evaluación de la Disociación” variadas herramientas de utilidad tanto en la clínica como en la investigación.

El segundo artículo, “Disociación y Adicción/Compulsividad sexual: un abordaje contextual de su conceptualización y tratamiento”, escrito por Steven Gold (actual presidente de la ISSD, International Society for the Study of Dissociation) y Robert Seifer, plantea un tema novedoso. El estudio de la Addición/Compulsividad Sexual ha sido encarado hasta el presente desde el punto de vista de las adicciones siguiendo en lo esencial el modelo de los 12 Pasos de Alcohólicos Anónimos. Los autores establecen vínculos entre este trastorno y los trastornos disociativos, y desarrollan una intervención clínica que puede dar nuevas y significativas herramientas para la comprensión y el tratamiento de estos trastornos.

Sandra Baita, a partir de su experiencia en el trabajo con niños víctimas de abuso y maltratos, destaca la importancia de la correcta identificación de  la defensa disociativa y de los trastornos disociativos en víctimas de abuso sexual infantil y sus consecuencias tanto clínicas como legales.

Por último, la reseña del concepto de disociación realizada por Eduardo H. Cazabat pretende echar luz sobre la evolución del mismo, esencial para poder entender las diferentes alternativas a lo largo de su historia, así como las posibles vías de desarrollo.

Finalmente, como cada año desde el año 2000 para esta época, nos preparamos para el Congreso Internacional de Trauma Psíquico y Estrés Traumático que organiza nuestra organización hermana, la SAPsi (Sociedad Argentina de Psicotrauma). Reuniendo a destacados representantes de la profesión provenientes de los cinco continentes, este año tendremos el honor de albergar a los miembros del comité de dirección de la ISTSS (International Society for Traumatic Stress Studies) que realizarán su reunión de mitad de año durante nuestro congreso y participarán activamente del mismo por medio de conferencias, cursos, talleres, etc. Pretendemos de esta manera fortalecer tanto el polo de profesionales hispanoparlantes brindando un foro de discusión y posibilidades para estrechar vínculos, al mismo tiempo que se fortalecen y complementan con los colegas angloparlantes y de otros orígenes.

Hasta Junio

Daniel L. Mosca, Director
Eduardo H. Cazabat, Director Asociado